"En la escala de lo cósmico sólo lo fantástico tiene posibilidades de ser verdadero." Theilhard De Chardin

7 de diciembre de 2011

El sanatorio de Sierra Espuña (Segunda Parte)



La primera vez que visité este lugar no pude estar mucho tiempo ni recorrerlo entero pero esta vez sí he podido ver todas las plantas y casi todos los rincones de este viejo sanatorio. 

Empezamos con una foto de la impresionante Sierra Espuña y una vista distinta del sanatorio que aparece entre sus abundantes árboles.

Esta visita fue muy distinta de la primera, al tratarse de un día festivo había mucha gente por el lugar, de hecho el propio sanatorio estaba muy concurrido por numerosos grupos de gente, así que la sensación de incomodidad de la primera vez desapareció por completo. Tampoco hacía nada de viento y las ventanas y las puertas no se movían en absoluto, lo curioso es que la primera vez tampoco hacia viento, tal vez el motivo por el que no se oían los portazos es porque se ocultaban tras los pasos y murmullos de la gente. 


 Entramos por la primera planta y recorrimos la zona no rehabilitada, bastante más oscura que la otra parte, las paredes son blancas y los marcos de las ventanas y puertas son de color verde. 


 Llegamos a lo que parece ser la antigua cocina pasando por numerosas estancias amplias que no se usan desde que cesó su uso como orfanato en 1962.
 Pasamos a la parte que fue rehabilitada a principios de los 80, aquí las paredes son anaranjadas y los marcos de las puertas azules, las ventanas en cambio son de color rojo. Cómo cuento en la otra entrada, esta zona fue reformada para su uso como albergue juvenil hasta 1995 que se cierra definitivamente.
 En esta planta encontramos varias salas amplias utilizadas para actividades lúdicas y algunos cuartos con estanterías.
  Subimos a la segunda planta dónde se encuentran las habitaciones, una de las zonas más vandalizadas, las bañeras de los aseos han sido arrancadas de cuajo y algunas habitaciones están totalmente carbonizadas.
 Salimos a la terraza dónde los enfermos reposaban. Este tipo de terrazas son muy típicas de los sanatorios antituberculosos de la época, ya que sacaban a los internos en camillas para que respiraran el aire puro de la montaña al parecer esto les ayudaba a respirar mejor y paliaba un poco su dolor.

 Seguimos subiendo a las estancias superiores de la torre central, allí nos encontramos varias cosas curiosas, como una bonita escalera de caracol para subir a la terraza y un baño con decoración distinta al resto. Al parecer estas dos últimas plantas eran una especie de dúplex apartado del resto del sanatorio donde probablemente vivían una o varias personas responsables del centro.

 
 
Por último bajamos al sótano, en el encontramos la cocina de la zona rehabilitada, allí aún se conserva el extractor, un montacargas y una especie de nevera con doble puerta. También se encuentra en esta planta el cuarto de la caldera y los depósitos de agua.
 
 
  
Estas dos últimas fotografías corresponden a un improvisado depósito de cadáveres ya que el número de muertos era muy elevado y el sepulturero de Alhama de Murcia sólo subía una vez por semana. Por la ventana  sacaban los féretros con máxima discreción para no mermar más la esperanza de los internos.

Y no hay dos sin tres, volví una tercera vez, en esta ocasión para grabar cada una de las estancias del edificio. 

Esta vez no había nadie más por el lugar ni hacia viento, no se oyeron ruidos extraños ni siquiera los de las puertas y ventanas. Pero sí es cierto que a pesar de la calma, el viento nos deleitó con un golpe repentino en la primera planta que hizo que la única ventana que se abrió durante nuestra visita, lo hiciera justo en nuestras narices, literalmente ya que si no me aparto me hubiese dado. En el minuto 7:15 del vídeo se puede observar como la puerta se abre, pero sólo se ve la sombra.

Os dejo con el vídeo de mi tercera visita:





Aunque la segunda y tercera visita a este imponente edificio fueron bastante más sosegadas que la primera, lo cierto es que el ambiente tiene algo inexplicable, la sensación de sentirte observado te acompaña por todos los pasillos, es un lugar verdaderamente espeluznante.



4 comentarios:

  1. Mi abuela estubo ingresada, salió con vida,pero lo que allí vivió es difícil de superar, es,algo k te marca la vida. La gente moría a,su lado desangradas por la boca. Hace unos,días estuve allí, y no se si es autosugestion o que, pero tenia la sensación de tener alguien a mis espaldas. Gracias por explicar el uso de cada sala y por el reportaje! Un saludo !

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  2. Mi abuela estubo ingresada en su juventud. Lo que contó es la pura realidad. Vio morir a gente desangrada a causa de la,enfermedad. Mucho aire puro,legumbres y carne, mucha higiene y paseos. Era un hospital de pago,pero gracias a un buen médico pudo acceder a una plaza . Estube allí hace unos días, y la sensación era de tener a alguien detras.Muchas gracias por el reportaje y la,explicación de el uso de cada sala. Un saludo

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    1. Me alegro mucho de que tu abuela sobreviviera a esa terrible enfermedad, y más que lo hiciera en un lugar como este, parece que lo que se cuenta de estos lugares son cosas malas pero en realidad cumplían con su función antes de que existiera cura alguna, aunque sólo fuera de manera paliativa. Lo cierto es que de este sanatorio se cuentan pocos testimonios y es una pena porque un lugar tan grande tiene que atesorar muchas historias. La sensación que comentas de tener a alguien detrás creo que la hemos sentido todos, como cuento en la primera parte del reportaje, la primera vez que entré se me hacía imposible mantenerme entre sus muros, cosa que hoy en día aun no me explico ya que ir a estos lugares me apasiona. Por cierto, yo también estuve hace unos días, hacía un año que no iba, y aunque no llegué a entrar me dio la sensación de que estaba bastante más estropeado. Su progresión de deterioro es alarmante. Muchas gracias por tu comentario. Un saludo!

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  3. de que año es este video? he podido observar el brillo de hasta las losas.

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